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Fertilidad Femenina, una mirada energética

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Este enfoque es mucho más amplio, ahora sólo me voy a centrar en la cualidad receptora del útero (física y energéticamente) y la importancia de liberar, de soltar para poder crear vida.

La forma física del útero es similar a una vasija, un recipiente que recepciona, guarda y contiene, listo para recibir la vida, la luz (energía masculina)  generando y gestando nuevas formas de vida, en todo nivel (descendencia, proyectos, sueños….).

Si en un recipiente comienzas a guardar cosas, llega un momento que se llena y ya no hay lugar para más. Con el útero ocurre algo similar, se recibe tanta información que algunas mujeres,  cuando quieren gestar una vida humana en el vientre, no hay lugar para ello o hay lugar para recibirla pero no para sostenerla.

Puedes estar preguntándote cómo es eso de guardar “cosas” en el útero, te cuento: por un lado el útero tiene una gran cantidad de terminaciones nerviosas, se puede decir que es como un gran cerebro que registra cada sensación, cada pensamiento, cada experiencia.

También es importante la relación del útero con el agua (el útero es un medio acuoso), el agua recepciona y amplifica las vibraciones de lo que percibe, siendo un gran agente comunicador, todo lo que ocurre en el entorno es percibido en el útero; la capacidad de recibir desde el exterior la observamos también en su anatomía, dispuesto de fuera hacía dentro, por donde recibimos y gestamos la vida, en un sentido más amplio, nuestra vida (anhelos, valores, autoconceptos, etc,…)

El útero es la cavidad más espaciosa, donde además de albergar cada experiencia de nuestro entorno, cada experiencia de vida, etc  … Se guarda registro de los encuentros sexuales, de las experiencias de nuestra madre, de nuestro linaje y de todo el linaje femenino, ¿sorprendente no? Al menos para mí lo fue en algún momento.

¿Cómo influyen estos registros? Estas memorias y energías ajenas tomadas sin darnos cuenta, también se alojan en nuestro subconsciente condicionando como percibimos el mundo, como sentimos, pensamos y actuamos, con pensamientos y actitudes automáticas, incorporadas como si fueran propias, identificándonos con ellas, boicoteando nuestro bienestar y/o nuestros anhelos, cuando en realidad esas formas de percepción no son nuestras.

Por ejemplo en la infancia nos inculcan una serie de valores a través de las acciones y comentarios de quienes nos rodean, observamos cuáles son las cualidades por las que una mujer o una buena madre es valorada, una de estas cualidades suele ser la mujer abnegada y sacrificada que prioriza de forma constante a su pareja e hijos, dejándose a ella en último lugar (muchas lo hemos visto en nuestras madres, tías, vecinas, abuelas…) Por otro lado, se inculca la mujer independiente, trabajadora, que se cuida y disfruta, entonces es posible que esta niña al ser adulta y querer ser madre, no lo logre, pues en una parte de su útero y de su psiquis está guardada esta memoria de lo que ha observado y absorbido: si eres madre tu bienestar ya no cuenta, debes olvidarte de tus necesidades y dar todo a tu entorno, entonces inconscientemente la gestación no se produce.

¡Cuántas madres agotadas de mirada opaca hemos visto, cuántas mujeres que su vitalidad está mermada, mermando también su alegría de vivir!!! Entonces es “normal” que nuestra parte instintiva e intuitiva quiera mantener el brillo de la mirada y se niegue a vivir de esa manera. La buena noticia, es que estas memorias se pueden transformar, se puede ser madre y ser una mujer que se cuida y se dedica tiempo a sí misma para su bienestar.

Como decía este es un ejemplo, las memorias que impiden la gestación suelen ser varias, hemos tomado inconscientemente tantas energías y memorias ajenas, aceptándolas como propias, alejándonos de nuestra naturaleza esencial, nuestro poder personal y creativo…..

Llevar la atención al útero, tomando conciencia de sus cualidades, sintiéndolo, encontrándonos con esas memorias, las Alquimizamos, conectando con la vida, la fertilidad, la alegría y abundancia.

Este artículo ha sido publicado en dos revistas de distribución gratuita en Madrid y parte de la Península  Ibérica Revista Energía Vital   (página 24) y Revista Universo Holístico (página 44)

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Masaje de Útero, técnica Ancestral Maya

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El masaje de útero, lo aprendí cuando viví en América Latina, es un Masaje Ancestral Maya, conservado hasta nuestros días por parteras y sanadoras tradicionales de este pueblo, conocido allá como sobada.

La sobada abdominal se usa para reposicionar los órganos internos abdominales, así como el útero. Si has leído bien, reposicionar, pues a veces por sobreesfuerzos, una caída, por debilidad de los ligamentos que lo sostienen (debido a  sobre extensión en gestación y/o parto) e incluso por usar tacones, el útero y otros órganos se mueven de su posición original generando malestares físicos, emocionales y energéticos.

También puede haber causado el desplazamiento: lesión en el sacro o coxis, accidentes de tráfico, etc; ejercicio de alto impacto en superficies de cemento, aeróbicos de impacto, etc; levantar y llevar objetos pesados antes o durante la menstruación y demasiado pronto después del parto; el tiempo y la gravedad, cirugías anteriores, debilidad del piso pélvico, contractura crónica en la zona lumbosacra, retención de emociones.

Cuando el útero está fuera de su posición, el flujo sanguíneo y linfático pueden verse afectados y ponen presión al sistema nervioso, debilitando el equilibrio físico de esta área.

Cuando el útero vuelve a su posición original,  la homeostasis se restaura en el área de la pelvis y los órganos circundantes, aliviando los síntomas físicos, energéticos y emocionales, volviendo al equilibrio natural del cuerpo.

El cuerpo continuamente nos comunica si está en armonía o en desarmonía, a continuación detallo algunos síntomas o dolencias a través de los cuales tu cuerpo te avisa que tu útero necesita atención y que por medio de este masaje se pueden aliviar:

  • Ciclos menstruales y ovulación dolorosos y/o irregulares
  • Síndrome premenstrual, depresión con la menstruación
  • Sangrado vaginal anormal
  • Infecciones urinarias, cándida
  • Abortos espontáneos, gestaciones difíciles
  • Esterilidad
  • Endometriosis, quistes ováricos, fibromas uterinos
  • Perimenopausia, menopausia
  • Dolores de cabeza, migrañas
  • Congestión y dolor pélvico
  • Dolencias del aparato digestivo (colon irritable, reflujo, estreñimiento crónico, indigestión o acidez estomacal crónica, enfermedad de Crohn, gastritis)
  • Dolor en la espalda baja
  • Poca vitalidad, apatía

Tal vez al leer los puntos anteriores hayas identificado alguno que se manifiesta en ti, si es así debes saber que hay algunas restricciones y precauciones para poder aplicarlo, las cuales debes comunicar al solicitar una hora, estas son:

  • Cinco días antes de la menstruación y durante la menstruación
  • Durante el primer trimestre de embarazo
  • Si utilizas un dispositivo intrauterino (DIU)
  • Durante las seis semanas posteriores a un parto vaginal
  • Durante los tres meses posteriores a un parto por cesárea
  •  cuidado en presencia de hernias
  • Inmediatamente después de la cirugía abdominal
  • Infección activa o cáncer presente en el área pélvica, o mientras se someten a quimioterapia
  • Hernia de hiato (se requiere masaje suave)
  • Infección activa y aguda
  • Aneurisma abdominal
  • Diástasis de recto
  • Pesario para el prolapso uterino (quitar antes de la sesión)
  • Cualquier condición de salud grave

El número de sesiones para sentir beneficios varía en cada mujer, a veces hay congestión en la pelvis, haciendo necesario más sesiones para sentir cambios, por lo general recomiendo un mínimo de 4 o 5 sesiones, cada caso se evalúa de forma particular y en vista de la evolución que vaya teniendo. En general cuanto más perseverante se sea en el auto-cuidado, antes se nota la mejoría.

En tratamientos de fertilidad, el masaje de útero se ha usado y se usa con resultados muy favorables, no hay evidencia científica, “sólo” muchas mujeres beneficiadas de esta técnica, en conjunto con alimentación, hierbas y algunos cambios en hábitos de vida; la mayoría logran gestar en un periodo de entre 2 y 6 meses, siendo constante en el tratamiento.

Es importante destacar que casi todas las mujeres pueden recibir este masaje, incluso las que han vivido una histerectomía, gracias a que mejora la circulación sanguínea, el drenaje linfático y disminuye la formación de tejido cicatrizal.

Más allá de lo físico, este Masaje Ancestral libera memorias transgeneracionales y registros de encuentros sexuales, ayuda a volver a tu propio centro y tomar tu poder personal.

 

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Fertilidad Femenina

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Cada vez son más las mujeres que están teniendo dificultades para gestar una vida en su vientre, uso la palabra gestar en lugar de embarazo, ya que algo embarazoso es algo vergonzoso, esta idea se aloja en el subconsciente, pudiendo hacer más difícil la gestación ¿¡Quién quiere vivir un situación embarazosa!? Ya hemos sufrido bastantes vergüenzas, abusos y discriminaciones ¡¡¡¡Comencemos a generar cambios desde lo profundo!!!

Llama la atención que vaya en aumento la dificultad para gestar, años atrás un aparato reproductor saludable en conjunto con el despertar hormonal propiciaban el escenario para la gestación, pocas eran las mujeres que no podían concebir. Actualmente muchas mujeres con un aparato reproductor saludable y en edad fértil, no están pudiendo ser madres;  tal vez influya el aire que respiramos (especialmente en las ciudades donde la contaminación sigue en aumento), las tierras de cultivo cada vez con menos nutrientes gracias a la sobre explotación, la calidad de lo que se come (hay una gran diferencia entre nutrirse y llenar el estómago, mucho de lo que se ingiere está lleno de químicos, agrotóxicos etc), el agua que consumimos… En fin nuestro organismo está cada vez más contaminado y emplea mucha energía en desintoxicarse, quedando poca vitalidad para sustentar la vida. Cabe destacar que varias culturas cuando decidían reproducirse, antes de “ponerse en campaña”, hombre y mujer realizaban un proceso de depuración y nutrición.

Culturas ancestrales y algunas contemporáneas, observando la naturaleza vieron la similitud entre la tierra y la mujer, ambas nutridoras y capaces de dar vida; se sobre explota la tierra y sus recursos, se explota el cuerpo (tierra) y los recursos de la mujer: nuestra cultura ha valorado la mujer sacrificada, que se olvida de sí misma siendo esposa y madre servicial anteponiendo las necesidades de su entorno antes que las propias, y se da tanto, una se cuida tan poco, que al final se agota, como la tierra que se somete a cultivos intensivos  quedando yerma.

Puedes pensar “esto lo hacían nuestras madres, nuestras abuelas, hoy somos mujeres modernas”, sí somos mujeres modernas, y muchas además de encargarse de la casa, atender a la pareja y la prole, también sale a trabajar fuera del hogar, así que ahora “tenemos” más que hacer. Te invito a observar todo lo que haces cada día, que lo observes en las mujeres de tu entorno.

Hoy hay muchas mujeres independientes y exitosas laboralmente, algunas de ellas tienen el anhelo de la maternidad y no pueden conseguirlo, ¿por qué ocurre esto? Es posible que en algún lugar de su psiquis se produzca un conflicto entre la mujer independiente-exitosa y la mujer madre. Nos han hecho creer que tenemos que elegir: o eres madre o eres una mujer profesionalmente exitosa, o vives para tu descendencia o te desarrollas personalmente. Después de siglos de sumisión y abandono, ahora que se está logrando recuperar algunos espacios de desarrollo personal femenino, una parte de la mente (en algunas más consciente que en otras) tiene miedo de volver a la sumisión y perder este espacio de independencia logrado.

Hay otros factores que también influyen en la “infertilidad” lo compartiré en otra entrada