Bienestar Femenino, Energía Femenina, Fertilidad, Mujer Cíclica, Mujer y salud, sabiduría ancestral femenina

“La Menopausia es un avance evolutivo del pueblo de las mujeres”

Hoy comparto esta entrevista que realizò Trini de los Angeles a Marianna Garcìa Legar, Doña Loba.

Marianna nos cuenta algunos aspectos que a muchas jamàs nos contaron, ni en el colegio, ni en casa. No me enrollo màs, te dejo la entrevista,  el tiempo que ocupes en leerla, es una gran inversiòn.

– Tú hablas de la energía núbil ¿podrías explicarnos cómo es esta energía?
Núbil es una palabra que deberíamos incorporar a nuestro vocabulario para referirnos a la mujer que ya ha alcanzado la madurez sexual y puede tener hijos, sin tener que definirla necesariamente como “madre” ya que, sean o no madres, todas las mujeres atraviesan esa etapa.

La energía núbil está orientada hacia la reproducción, la cual es su razón de ser. Es la energía que domina la frecuencia vital biológica de toda mujer a partir de su primera menstruación. En esta frecuencia el 80% de su actividad biológica diaria está destinada a madurar un óvulo cada luna. Si ese óvulo no es fecundado será eliminado con la menstruación, que desechará toda esa sustancia que el cuerpo tomó de lo mejor de su propia energía vital acumulada en los riñones, las glándulas, el cerebro y la médula ósea.

El influjo energético núbil está administrado por el poder del ciclo sexual menstrual que, por su naturaleza lunar, es básicamente un influjo inconsciente que escapa al control de la voluntad. Mucho de lo que vivimos como atracción hacia el hombre tiene en realidad que ver con la energía núbil actuando en nosotras para lograr que nuestro cuerpo se reproduzca. En este sentido es interesante recordar a Simone de Beavouir, que define a la mujer núbil como persona “enajenada” de sus propios procesos biológicos reproductivos, los cuales no puede eludir. Como ella nos dice en su libro El Segundo Sexo: … el cuerpo de la mujer es presa de una vida terca y extraña que todos los meses hace y deshace en su interior una cuna; cada mes, una criatura se dispone a nacer y aborta en el derrumbamiento de los rojos encajes; la mujer, como el hombre, es su cuerpo: pero su cuerpo es también algo distinto de ella misma.”

Con o sin hijos todas las mujeres, nos guste o no, vivimos esos años bajo el influjo de la energía núbil que, guiada por el ciclo sexual menstrual y sus alternancias lunares, nos obliga durante más de treinta años a ovular y menstruar cada luna, sufriendo las subidas y bajadas de nuestro estado de ánimo y energía al ritmo que nos marca ese ciclo.

de la mata ovulando
Foto Kimber Beck

La mujer es la única mamífera que ovula cada mes y que, debido a la pérdida del estro o celo, está permanentemente receptiva sexualmente. ¿Cuál es la razón de que la naturaleza haya realizado este cambio en nosotras? Básicamente ocurrió para multiplicar las posibilidades de embarazo de nuestra especie y garantizar su supervivencia, ya que el embarazo y el parto en las humanas son procesos complejos, debido a los cambios que nuestra pelvis experimentó con la bipedestación y al crecimiento cerebral que agrandó el cráneo de nuestros bebés.

Por eso la naturaleza suprimió el celo o estro y puso a las mamíferas humanas en receptividad sexual permanente. Al mismo tiempo, nos vinculó muy profundamente con el ciclo lunar que, al ser más corto que el ciclo solar que domina los ciclos del resto de mamíferas, multiplica las posibilidades de fecundación. Esa es la razón de ser del ciclo sexual menstrual. El hecho de que lleve incluida en su nombre la palabra “sexual” no es casual y tiene muchísimas connotaciones que explican ciertos aspectos de la sexualidad femenina. También hay mucho que reflexionar en el hecho de nuestra permanente disponibilidad sexual, así como de las dimensiones energéticas y espirituales de la sexualidad a las que abrió las puertas este cambio.

Durante los años menstruales todas las hembras humanas, desde las primeras homínidas que se pusieron de pie y comenzaron a menstruar, hasta las mujeres actuales, hemos sustentado la continuidad de la familia humana ofrendado el 85% de nuestra fuerza vital en el altar de la energía núbil. Siendo conscientes de esto, algunas tradiciones indígenas como el pueblo lakota de América del Norte, consideraba a la mujer una guerrera, ya que mes a mes sangra por la vida de la tribu. Y también consideraban el sangrado femenino (tanto el menstrual como el del parto) como un sacrificio ritual, que eximía a la mujer de tener que participar en otros ritos sacrificiales como la Danza del Sol.

Antiguamente la menopausia era considerada una bendición por las mujeres. Nuestras bisabuelas y tatarabuelas tenían clarísimo que la desaparición del riesgo de embarazo y de la menstruación era un acontecimiento feliz. Ellas daban la bienvenida con alivio y alegría a esa liberación del mandato de la energía núbil, con todo el desgaste y zarandeo físico y emocional que conllevan sus ritmos lunares.

También es importante tener presente que nuestro cuerpo está diseñado para experimentar un embarazo cada 3 o 4 años aproximadamente, pero no para ovular 13 veces al año a lo largo de toda nuestra vida fértil. Este es otro tema, que sería largo de explicar en esta entrevista, pero quiero mencionarlo para remarcar la importancia fundamental de los rituales menstruales que ayudan a la mujer a sostener esta época núbil, de profunda entrega femenina. Los trabajos simbólicos de los rituales de ofrenda de la sangre menstrual a la Tierra ayudan a resignificar este período, y ofrecen a la mujer metáforas que pueden sustentarla y que la ayudan a sostener y dar sentido a la constante pérdida de energía que el sacrificio núbil conlleva.

– ¿Por qué te refieres a la menopausia como a un puente?
La menopausia es un tránsito crucial de nuestra vida. Un tiempo que debe ser aprovechado, y que es fácil malgastar si no lo comprendemos adecuadamente. Dura entre 13 y 15 años y, como si fuera un puente, nos lleva de la etapa núbil en la que bajo el influjo lunar ovulamos y podemos tener hijos, a la etapa del climaterio en la que nuestro cuerpo se moverá en una frecuencia que ya nada tendrá que ver con la energía materna y el influjo lunar. Climaterio es una palabra de origen griego que significa escalón o peldaño.

Esa metamorfosis es similar a la de la oruga que se transforma en mariposa, y que, siendo el mismo ser, acaba siendo otro completamente distinto. La oruga es ciega, no tiene órganos sexuales ni reproductores, come hojas y se arrastra. La mariposa puede ver, se reproduce sexualmente, liba néctar y puede volar. Del mismo modo, la mujer núbil va a transformarse en la mujer climatérica, un ser nuevo que, siendo ella misma, será también otra completamente distinta de la que fue. Cuando lleguemos al otro lado del puente, nos estaremos adentrando en el territorio de la sabiduría de la anciana. Eso ocurrirá alrededor de los 62 años, época en la cual la Abuela Margarita, anciana sabia mexicana, dice que las mujeres nos volvemos oro molido.

La menopausia no nos inicia en el camino de la anciana sabia, sino en el territorio de la libertad y el gozo de ser una misma. Algunas mujeres temen hacer su iniciación a la menopausia porque creen que las va a envejecer, cuando en realidad las va a ayuda a tomar consciencia de cómo aprovechar el tiempo de vigor que aún les queda por delante. Por eso, cuanto antes haga una mujer su iniciación a la menopausia, mejor será para ella.

– ¿Qué puede aprovechar una mujer su menopausia?
Menopausia significa exactamente “última menstruación”, y es importante recordarlo para entender que la menopausia es al climaterio, lo que la primera menstruación es a la adolescencia. La primera y la última sangre son dos hitos puntuales similares, que nos informan de que el proceso de metamorfosis que se estaba gestando en nuestro cuerpo ya ha avanzado lo suficiente como para poder manifestarse exteriormente, indicándonos que ya no hay vuelta atrás. La metamorfosis ha comenzado, y su evolución será ineludible durante los próximos 13 años.

A la púber se la denomina adolescente porque, durante su metamorfosis, adolece de identidad propia. Ya no es una niña, pero aún no es una mujer. Está atravesando el puente entre la infancia y la madurez sexual completa de la mujer en la que se transformará. La mujer que experimenta su última sangre vive una realidad análoga. Durante esos años, muchas veces se encontrará adoleciendo de identidad propia. Ya no será la que acostumbraba a ser, pero aún le faltará camino para encarnar la mujer en la que va a transformarse.

La mujer completa su ciclo de madurez sexual con el tránsito de la menopausia, en el que deja de sangrar. A partir de ahora ella contará durante unos años con una ingente cantidad de energía, que se dirigirá por sí sola hacia aquello donde la mujer ponga su foco con la intención de realizarlo. Madre naturaleza nos libera de la atadura de la energía núbil cuando, aunque ya maduras, somos aún jóvenes y aún conservamos un cuerpo vigoroso que puede aprovechar el enorme caudal del poder menopáusico que ahora vamos a recibir.

La menopausia no es una carencia o una enfermedad, es ni más ni menos que un avance evolutivo privilegio del pueblo de las mujeres, y desde esta perspectiva ha de ser celebrada y honrada. En su origen, se cree que la menopausia apareció para que hubiera más mujeres disponibles para cuidar a las criaturas concebidas. Eran una ayuda imprescindible para las madres, en el duro contexto de vida de los pueblos cazadores recolectores. Mujeres que ya no concebían, pero que disponían de la fuerza y la experiencia necesaria para ayudar a las que sí lo hacían. Actualmente, esa necesidad ha perdido vigencia, por eso la mujer del tercer milenio puede utilizar ese tiempo para completarse a sí misma y contribuir con su sabiduría a su comunidad de pertenencia.

Cuando llega la última sangre, la mujer ya casi no madura ovocitos, pero su cuerpo aún podría gestar un bebé. La mujer debe aprovechar esta capacidad de gestación que aún alberga orientándola hacia sí misma, para iniciar su propia gestación y evolucionar hacia un estado de libertad interior y sabiduría que la llevará a experimentar una nueva dimensión de sí misma. Con ese fin el cuerpo ha detenido la capacidad reproductiva y la ha librado del desgaste de la ovulación y la menstruación mensuales, y para eso su fuerza vital ahora es retenida en su interior.

Liberar y recuperar toda esa energía para una misma, en un momento vital en que la mujer es madura, pero aún conserva su vigor, es una experiencia formidable para la mujer iniciada que ha despertado su consciencia, conoce los trabajos que debe realizar en ese momento y asume la responsabilidad de llevarlos a cabo. Por eso, cuando oigo hablar de “maspausa”, como nombre simbólico para resignificar la menopausia, no puedo estar de acuerdo. Mi menopausia fue una época maravillosa en la que pude realizar trabajos ingentes (como traer a España al Consejo de las 13 abuelas indígenas, por ejemplo), ya que dispuse de una enorme energía. En esa época me liberé de la cadena del influjo núbil que nos ata energéticamente al hombre y a las crías, y pude dar lo mejor de mí enfocándome completamente en mi activismo espiritual, gracias a la fuerza que dejar de sangrar me otorgó. A la vez, he sido testigo de este florecimiento femenino menopáusico en todas mis hermanas de camino, así como también lo vi en la menopausia de mi propia madre que, sabiamente, definía la década de la cincuentena como el mejor período de la vida de la mujer.

Por eso creo que no es “maspausa” lo que toca durante la menopausia. Por el contrario, ahora es el momento de bailar un buen mambo, porque aún no eres vieja hermana, y toda esa sangre que ya no sangras, te siembra por dentro creando nueva vida en ti y para ti. Si aprovechas adecuadamente estos años, completas tu iniciación y no te pierdes por el camino; si trabajas en profundidad las enseñanzas que la menopausia trae consigo, tu climaterio promete ser fantástico.

Son enormes las implicaciones de darte cuenta de que ya no necesitas sangrar más… La herida se cerró y ya no sangra más, compañera… Al fin cicatrizó y selló la época de tu servicio a esa energía núbil que, afortunadamente, se marcha definitivamente de tu vida porque AHORA TE TOCA A TI.

En este momento se debe recapitular lo vivido y hacer el duelo por lo que ya no volverá. Soltar lo que ya no corresponde. Completar lo que quedó incompleto o pendiente. Llenar las alforjas con aquello que sí te será útil y partir, para luego quemar las naves con gozo y habitar definitivamente en la Tierra de las que ya no necesitan sangrar.

¿Qué es una iniciación de menopausia?
Nuestra tradición originaria europea pre patriarcal no practicaba ninguna religión, pero se reunía en celebración cíclica al ritmo de las fiestas de la Tierra, cuyo ciclo consideraba sagrado. Siguiendo los ritmos de la naturaleza, nuestros ancestros pudieron observar su analogía con nuestro ciclo vital y sus variaciones a través de las edades de nuestra vida.

Nosotros hemos perdido nuestra tradición originaria y, con esa pérdida, olvidamos la importancia de los ritos de paso iniciáticos de la familia humana, que pueden ayudarnos en el camino de la vida, y que no es casual que sean comunes a todos los pueblos del planeta que han vivido en comunión con la naturaleza. Sin embargo, desde hace ya varias décadas, algunas personas estamos trabajando en su recuperación en la sociedad occidental. En el caso de las mujeres, las iniciaciones más importantes se encuentran en los ritos de paso de la sangre femenina, como bien enseña Myriam Wigutov, maestra de los misterios de la sangre, que señala en su libro La Rueda Púrpura el rito de paso de la menopausia como la culminación de esas iniciaciones.

Comencé a realizar iniciaciones de menopausia en 1999. Pasados todos estos años, el trabajo se ha ido puliendo y mejorando y hemos tenido bellas experiencias, que han sido de gran utilidad para las mujeres participantes.

La iniciación es un proceso de retiro de cuatro días, en los cuales trabajamos en fusión con la naturaleza utilizando la creación de belleza y el arte ceremonial. Con estas herramientas construimos un portal físico y energético que, al atravesarlo, nos ayuda a soltar los lastres que nos atan al pasado y nos enseña a aprovechar las oportunidades de la nueva etapa vital que se abre ante nosotras. Es un espacio para celebrar entre iguales este momento crucial de nuestras vidas. Lo hacemos en un lugar hermoso y de un modo inolvidable que podamos atesorar en nuestra memoria y que nos ayude a enorgullecernos de ser quien somos en este momento vital.

Todo este trabajo, por un lado, resignifica la menopausia, nos recuerda su sentido y la sitúa en un lugar comunal de honor, que derrumba las ideas negativas que la sociedad actual ha creado en torno a ella. Por otro lado, esto se acompaña de un trabajo circular en el cual cada mujer puede hacer su propia recapitulación vital, lo que le permite regresar a su vida cotidiana con un mapa personal de lo que cada una tiene que trabajar para transitar libre de lastres el puente de la menopausia.

Los efectos de una iniciación de menopausia no pueden ser relatados, porque son experiencia y vivencia pura, y las palabras no pueden expresar su belleza y el cambio que produce en nosotras. Es como si nuestro cuerpo y nuestra energía recordaran algo que fue olvidado hace ya cientos, quizá miles de años… y como tenemos gran sed de símbolos y de ritos que puedan sustentar nuestros ciclos vitales, enseguida sentimos que ese espacio y ese tiempo ceremonial que entre todas creamos, es como un hogar al que anhelábamos intensamente retornar y al cual, finalmente, hemos llegado.

 

Marianna es pionera en el trabajo del despertar femenino y la espiritualidad de la Diosa en España, creadora de  Arboleda de Gaia y ha publicado el libro “Rueda de Izpania,  Fiestas de la Tierra y Espiritualidad Matrística en la Península Ibérica”.

Aquì  encontràs informaciòn sobre el trabajo de Marianna.

Me queda un tiempo para iniciar este proceso hacia la plenitud, leo las palabras de Marianna y siento que serà un proceso hermoso.

 

Autoestima Femenina, Bienestar Femenino, Mujer y salud, Sabiduría Menstrual, sanación útero, sindrome premenstrual

Hàzte el Amor

Hagamos una prueba, vas a ponerte cómoda, cerrar los ojos y llevar la atención a tu cuerpo. Piensa en la palabra masturbación ¿què le pasa a tu cuerpo? Pon mucha atención, se relaja, se tensa, agrada, desagrada,….

Ahora piensa en hacerte el amor ¿què ocurre en tu cuerpo? Observa con atención.

¿Què prefiere tu cuerpo? La palabra masturbación o las palabras hacerse el amor, ¿con cual de las dos se ha sentido màs relajado, amado y respetado?

El año pasado fuì a un taller de automasaje femenino, nos hicieron reflexionar desde el sentir en nuestros cuerpos sobre estas palabras, a todas nos pasò lo mismo, nuestros cuerpos se tensaban.

Y es que la palabra masturbación està llena de connotaciones negativas, en especial para la mujer, pues se supone que nuestro placer sexual está en manos de la pareja, no en las propias, y casi que debemos dar gracias por que ya se habla del placer femenino, pues hasta hace nada, y aùn en algunos hogares y lugares, el sexo, sòlo es para procrear.

Y es que además la palabra masturbación sòlo va al placer físico, lo cual en sì no tendría nada de malo, el tema es que somos mas que cuerpo y estamos cansadas de que nos cosifiquen,  somos seres completas, holísticas, con toda una historia, con vivencias, emociones, etc.

Como te imaginaràs, personalmente me atrae más la idea de hacerme el amor.

Cuando me hago el amor estoy presente en mi completitud, es mucho màs que un placer físico, es placer para todo mi Ser.

La idea de escribir esta nota (artículo) surge anoche, después de hacerme el amor y acordarme que a muchas mujeres nos pasa los últimos días de nuestro ciclo menstrual que el fluido se pone color café, asì como al principio del ciclo; entonces quise compartir este gozoso recurso, hacerse el amor, y claro una cosa llevo a la otra y de ahì las comparto la reflexión anterior.

Este sangrado marrón al principio y/o final de la menstruación puede ser por varios motivos, uno de ellos es la rigidez de las paredes uterinas, esto puede ser por varias cosas en las cuales no voy a profundizar ahora. Cuando nuestro ùtero està rìgido (espástico), se quedan restos menstruales en los pliegues uterinos, entonces se oxida y seca, saliendo al principio y final del siguiente ciclo, sangrado marròn.

Cuando nos hacemos el amor y en especial al llegar al climax, el ùtero vibra y se relaja, entonces todo resto de sangre menstrual que hubiese quedado escondido entre los pliegues, se desprende.

Desde que me hago el amor màs amenudo, en especial cuando finaliza mi ciclo menstrual, en el comienzo del siguiente ciclo, mi sangrado es rojo.

Por cierto hacerte el amor cuando està llegando la menstruación también ayuda a disminuir los dolores menstruales, pues en algunos casos el motivo del dolor es la rigidez de las paredes uterinas, entonces, te haces el amor, gozas tu utero se relaja y tu sangrado es mas gozoso.

Hacerse el amor tiene muuuuchos màs beneficios, aunque no los conozcas te invito a que te hagas el amor con mayor frecuencia y experimentes los cambios en ti.

Bienestar Femenino, Mujer Cíclica, Mujer y salud, Sabiduría Menstrual

Reflexiones sobre curar, sanar

Al leer o escuchar la palabra sanaciòn muchas personas piensan (hace años desde mi desconocimiento yo tambièn) que se va tomar una o unas pocas sesiones y “todo se va a solucionar”, por lo general, esto esta muy lejos de la realidad.

Cuando estamos viviendo una enfermedad o molestia, se activan las alarmas y entramos en una busqueda casi insaciable de la curaciòn, entrando en una lucha interna, de rehusar lo que se esta viviendo y buscar alguien o algo que nos ayude a estar bien, a quitarnos el dolor, el sufrimiento, una pastilla màgica que nos saque de esta situaciòn para volver a la normalidad.

Incluso el entorno cuando se le comenta,  tiende a dar ánimos (ante la obvia, o no tan obvia incomodidad de tener a alguien sufriente al frente), a decir que todo se va a solucionar y/o darnos un sin fin de consejos y tratamientos de toda ìndole,  de esta manera nos quedamos sin poder compartir temores, angustias, miedos.

He buscado el origen etimològico de la palabra curar, proviene del latin, significaba “cuidar” , entonces la palabra curaciòn seria la acciòn e cuidar.

¿y si la enfermedad es una invitaciòn a cuidarnos, a sentirnos, a rehacernos? ¿y si nos revisamos, revisamos nuestros hàbitos y comenzamos a hacer lo que realmente nos hace bien? ¿y si tomamos las riendas de nuestras vidas?

Cuando estàs enferma o te sientes mal que prefieres ¿aliviar la molestia momentáneamente o ir al meollo de la cuestiòn?

Gracias a las medicinas, alòpatas y tradicionales, podemos aliviar muchos sìntomas, hay muchos recursos para ayudarnos en el proceso, màs la cura-acciòn es personal.

¿Y si la curaciòn consiste en aceptar la nueva condiciòn y aprender a vivir de una nueva manera?

¿Cambiamos curaciòn por sanacion? sanaciòn = sana-acciòn

En consulta, cuando asisten con patologìas, yo no curo ni sano, acompaño en el proceso que estàn viviendo, acompaño e invito a explorar, a explorarse, fomentando hábitos de cuidado, entregando recursos para ello.

P.D. Desconozco la autorìa de la imagen, si alguien lo sabe, agradezco me lo diga.

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El dolor en la endometriosis

Las mujeres que viven con endometriosis se enfrentan a muchos desafíos, uno de ellos es el dolor, además de ser agotador, muchas veces el entorno, tanto el familiar, el social, el laboral e incluso algunos sanitarios no las creen, lo cual hace mucho màs difícil sobre llevar esta situación.

Habitualmente para este dolor (si las han creìdo o por cansancio de escucharlas) recetan anticonceptivos, bloqueadores hormonales o analgésicos para ayudar a “controlarlo”.

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Poco a poco, a paso muy lento, se empiezan a hacer investigaciones (después de años de miles de mujeres en todo el mundo pasándolo realmente mal y sintiéndose solas, confundidas y desamparadas), una de estas investigaciones  muestra que las terapias naturales pueden proporcionar un alivio significativo del dolor sin causar efectos secundarios o dañar la fertilidad.

Desde mi experiencia y conocimientos creo que para tratar un dolor de forma efectiva se ha de saber, a ser posible,  que lo origina, por supuesto que en determinadas situaciones es necesario el analgésico, aunque este por si mismo alivia el síntoma pero no el origen; asì que veamos ¿què causa el dolor en la endometriosis?

No todas las mujeres con endometriosis experimentan dolor, y quienes lo experimentan lo hacen en diferentes intensidades, para muchas es grave.

Numerosos factores están involucrados en el ciclo del dolor de la endometriosis, de los màs relevantes:

  • Un aumento importante en las sustancias químicas inflamatorias (citoquinas).
  • Hemorragia cíclica por crecimientos de endometriosis (llamados implantes endometriales).
  • Desarrollo de tejido cicatricial / adherencias. Las adherencias múltiples pueden hacer que los órganos reproductivos se deformen o se retuerzan).
  • Irritación de los nervios del suelo pélvico u otros nervios. El dolor ciático también es común.

Acà  van algunas pautas que ayudan a aliviar los dolores, eso sì, para ponerlas en uso, hazlo acompañada y asesorada por alguna persona cualificada con quien tú te sientas cómoda:

  • Desintoxicar el cuerpo: Los químicos y el exceso de hormonas, influenciado por los disruptores endocrinos, empeoran la endometriosis. Un estudio de 2013 encontrò que después de 3 meses, mujeres que estuvieron en proceso de desintoxicación, tuvieron disminución de dolores, de quistes y lesiones. Varias de estas mujeres cancelaron la cirugía programada, las desapareciron por completo los dolores o habían quedado gestando.
  • Incrementar la ingesta de alimentos antiinflamatorios, evitar los que producen inflamación. Como vimos una de las causas de los dolores es la inflamación, entonces hagamos todo lo que estè en nuestras manos para eliminar factores inflamatorios; en general los refinados, los azucares (carbohidratos simples), los lácteos y sus derivados estimulan la inflamación. Sè que estos productos forman parte de la alimentación cotidiana de muchas personas, será solo por un tiempo, y ganaràs en bienestar y calidad de vida, esto nadie lo pude hacer por ti, sòlo tù.
  • Usa hierbas antiinflamatorias como el jengibre y la cúrcuma (ambas son raíces), las cuales alivian el dolor y contiene altas cantidades de enzimas y antioxidantes que ayudan a reparar los tejidos. Si la situación es avanzada, intensa, grave, considera las capsulas de jengibre 1000-2000 mg al dìa  repartidas entre 2 y 4 dosis; cúrcuma de 400 a 600mg tres vedes al dìa.
  • Probiòticos: alivian el dolor y mejora la calidad de vida de acuerdo a los resultados de un estudio doble ciego en 2011 respecto al Lactobacillus Gasseri.
  • Enzimas sistèmicas: se toman con el estòmago vacío. Las enzimas ayudan al cuerpo a aliviar el dolor y disminuir el tejido cicatrizal asì como los crecimientos anormales causados por la endometriosis. Las enzimas habitualmente son bien toleradas y pueden tomarse de forma regular.
  • Hierbas que ayuden a aliviar los còlicos. Hay varias hierbas que ayudan a aliviar los còlicos menstruales (relajantes, antiinflamatorias, antiespasmódicas) estàs mismas, te ayudaràn a ti.
  • Sobada Maya (masaje de ùtero), ayuda a estimular la respuesta curativa natural del cuerpo, alivia las molestias y disminuye la congestión.
  • Melatonina: una nueva investigación encuentra que la melatonina proporciona un alivio significativo del dolor para la endometriosis.

IMPORTANTE todo lo anterior no sustituye tu tratamiento actual, ni la prescripciòn facultativa. Si quieres incorporar alguno de estos métodos, consulta con tu especialista y hazlo siempre acompañada de personal cualificado, junto a quienes elaboraran un programa personalizado de acuerdo a tus necesidades personales.

 

Texto Sarah Abernathy, aportaciones Sara Gutièrrez de la Mata

 

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¿”Pastilla màgica” vs Ser y Sentir?

Hoy comparto este texto que encontré navegando por las redes sociales. Puede que las palabras patriarcado o capitalismo te produzcan cierto rechazo, puede que pienses ya están las feministas o las comunistas con sus paranoias; por favor que eso no te aleje del verdadero mensaje que trae este texto, estamos viviendo una realidad que es antinatural.

Tenemos un montón de adelantos que nos hacen la vida más cómoda, y agradezco por ello, pero vivimos un ritmo de vida que nos esta enfermando, queramos o no, nos guste o no, no somos maquinas, nuestro cuerpo necesita descanso, necesita sentir, necesitamos Ser, salir de la anestesia y el automatismo.

El tema de la sobre-estrogenización es bien amplio, una de sus características, es que nos mantiene con un hálito de esperanza, pero de esa esperanza ingenua y dañina que nos deja sin voluntad para el cambio y así nos mantenemos llevando una vida extremadamente acelerada, viviendo una vida que no queremos vivir, soñando con un futuro mejor, consolándonos con que ya pasará, no hay mal que dure 100 años. 

Cuando el cuerpo comienza a expresarse a través de un malestar…. pastillita que me ayude a no sentir y continuar tirando p`lante…. y asi el malestar se agrava y crece, porque estamos ignorando nuestra naturaleza y la sabiduría innata de nuestro cuerpo.

Cuando vienen las mujeres a consulta ya sea por irregularidad menstrual, amenorrea, miomas, parte del protocolo suele ser una desintoxicación para eliminar disruptores endocrinos (por lo general sobre estrogenización).

Este detox es un detox profundo de alimentos, también de pensamientos. hábitos, emociones… a veces incluso hasta relaciones de toda índole.

Es un proceso para personas que realmente quieren dejar de tomar la “pastilla mágica” de la anestesia y tomar las riendas de su vida, fácil no es, tampoco imposible.

Aprovecho para decir a cada una de las mujeres que acompaño o he acompañado, que las admiro  y las honro, así como a cada persona que decide dejar de vivir anestesiada y hacerse cargo de su vida.

Bueno acá las dejo el texto que encontré:

“Sociedad estrogénica. De hormonas, miomas y otras patriarcadas”.

Estrés, comida rápida, tabaco, tráfico insoportable, fines de semana de infarto, uso intensivo del teléfono móvil, presencia en las redes sociales 24/7, maquillaje, ibuprofeno para ir tirando, reuniones tensas, exigencias familiares, más estrés, más ansiedad, más comida basura y más ibuprofeno.

O lo que es lo mismo: estrógenos artificiales por doquier.

La sociedad patriarcal y capitalista en la que vivimos intercede en nuestra química corporal tanto como lo hace en nuestros procesos de socialización y ya es hora de que vayamos evidenciando estas relaciones de poder para cortar los lazos cuanto antes.

Todas las personas tenemos en mayor o menor medida estrógenos en nuestro cuerpo. Los estrógenos son parte de nuestra química corporal, es decir necesarios para tener salud, en su justa medida y a su debido tiempo vital, claro. Sin embargo, vivimos en un mundo que “produce” estrógenos a mansalva, ya sea en estilos de vida, alimentación, relaciones sociales y afectivas, etc. Cuando nuestro cuerpo cíclico no puede sostener este nivel de estrógenos procedentes del mundo exterior, entonces aparecen los problemas que, a su vez llevan a otros problemas. Por ejemplo, altos niveles de estrés conducen a desequilibrios hormonales que se traducen en problemas menstruales como la amenorrea o la dismenorrea y es simplemente porque no paramos cuando nuestro cuerpo lo necesita, pero tampoco nos dejan parar. Es un vaivén de relaciones entre la persona y sus hormonas y la sociedad y sus exigencias estrogénicas.

Definiremos “sociedad estrogénica” como: mundo que produce relaciones sociales, afectivas y laborales basadas en la rapidez, la superficialidad y la competencia; que produce estilos de vida nocivos para la salud y que se basa en prácticas tóxicas para el entorno y el medioambiente. La sociedad estrogénica es el resultado de la combinación de todo esto con nuestra química corporal y la posición que ocupa cada persona en la estructura social, que se involucra en este entramado por pura supervivencia a corto plazo y con consecuencias -negativas- para la salud hormonal de las mujeres y personas de identidades no normativas.

La sociedad estrogénica opera de la siguiente manera: producir grandes cantidades de violencia sobre nuestra química corporal es igual a generar fuertes relaciones de dependencia de la industria médica-farmacéutica a la que, seguramente, tarde o temprano acudamos aquejadas de un problema menstrual, un poco de ansiedad o un cáncer. Nuestros cuerpos en bandeja de plata.

Y, como en todos los sistemas de opresión, la violencia que ejerce la sociedad estrogénica no afecta a todas las personas por igual, de tal forma que, el hecho de menstruar se puede convertir en un factor de exclusión social.

Este tipo de sociedad, la del consumo frenético de productos estrogénicos (en el sentido más amplio de la palabra producto), se nutre de los más básicos postulados del capitalismo y el patriarcado. Ninguna sucia estrategia de poder que no conozcamos ya, salvo el hecho en sí de visibilizar en el mapa de las dañificadas a los cuerpos más vulnerables a su terrorismo estrogénico. Es algo así como decirle al sistema: “oye, tus productos afectan a mi química corporal por el hecho de ser este cuerpo”.

¿Qué cuerpo? Un cuerpo cíclico o un cuerpo que ha sido cíclico.

Es posible que ya hayas escuchado que los miomas son fruto de la creatividad enquistada o que la endometriosis es la enfermedad de la competencia. Estas no son afirmaciones seudocientíficas o producto de nuevos paradigmas que buscan enriquecerse a costa de la desesperación de personas enfermas. Realmente, la relación entre emociones y salud es más antigua que cualquier ciencia occidental. La Medicina China hace miles de años ya sabía cuál era la causa emocional que enferma cada órgano. Sólo hay que observar. Pero este mundo va tan rápido que no tenemos tiempo para eso y, en su lugar, dejamos que “otros” observen por nosotras.

Amputar las emociones de nuestro cuerpo es otra de las características de esta sociedad estrogénica. Todo se reduce a no sentir: no sentir el parto, no sentir la regla, no sentir ira, no sentir rabia. Para eso, hay pastillas de todo tipo: las que se ingieren por la boca con un vaso de agua y las que te tragas de manera simbólica en esta nuestra sociedad estrogénica. Parece que no sentir es la solución a todos los males, pero no es así. Está comprobado* que cuando empezamos a sentir, es decir, empezamos a tener orgasmos con nosotras mismas, rompemos relaciones tóxicas, hacemos terapia… es cuando los quistes se disuelven y las menstruaciones vuelven.

Raquel Lucas
de Pikara Magazine

Imagen Bara Vavrova

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Anticoncepción hormonal ¿qué sabes de esto?

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Llegó mi menarquia, pasados unos  meses, como era irregular (algo absolutamente normal aproximadamente durante el primer año- lo cual sé ahora) fui al ginecólogo, e inmediatamente me recetó anticonceptivos. Como buena persona ignorante de mis procesos naturales y confiada al 100% estuve tomándolos muuuuchos años.

Años después, aun tomando anticonceptivos, supe de una chica que había entrado en coma por un trombo, este trombo era efecto secundario de la píldora, esa que nos han vendido como algo maravilloso, pero que no nos informan de los efectos secundarios que pueden generar, esa que nos dan a todas por igual sin tener en cuenta que cada mujer tenemos nuestra particularidad y diferentes necesidades hormonales.

No quería estar expuesta a ese riesgo,  en ese momento dejé de tomar la píldora, y acá estoy 19 años después, disfrutando mi libertad sexual y autonomía (si autonomía porque he dedicado el tiempo a investigar y conocer mi cuerpo para poder elegir), sin descendencia (así lo he elegido) y sin haberme contagiado ETS, Enfermedades de Transmisión sexual. OJO LA ANTICONCEPCION HORMONAL NO PROTEGE ANTE ETS. 

En estos años he podido darme cuenta de que han colonizado y usurpado el cuerpo de la mujer, haciendo de procesos naturales una enfermedad (agradezco ese espacio de mi ser inquieto que busca y rebusca; la curiosidad no me mata, me hace libre y mata la opresión).

Ayer navegando por las redes apareció/encontré (por algo será, todo es causalidad) un par de post con informacion sobre el título de referencia, información que la mayoría de los “profesionales de la salud” no nos cuentan, tal vez ni ellos lo sepan.

Una mirada histórica y científica

“¿Sabías que cuando tomas la píldora no ovulas y que, por tanto, no menstrúas? La píldora no regula el ciclo, pues lo que genera el ciclo menstrual es la ovulación y sin ovulación no hay ni ciclo ni menstruación.

Estudio de investigadores daneses publicado en la American Journal of Psychiatry  explica cómo las usuarias de métodos hormonales anticonceptivos (parche, píldora, anillo, DIU hormonal) tienen el triple de riesgo de suicidio que aquellas que nunca tomaron estos métodos (el riesgo más alto lo tienen las adolescentes)
https://www.medscape.com/viewarticle/888986

La progestina de tu píldora no es progesterona por Lara Briden – The Period Revolutionary https://www.larabriden.com/the-crucial-difference-between-…/

La salud de las mujeres: de la invisibilidad a la medicalización por la Dra. Carme Valls-Llobet para Revista MYS http://matriz.net/mys15/15_24.htm

La historia racista y sexista sobre la ocultación de los efectos de la píldora de Broadly en español https://broadly.vice.com/…/historia-racista-sexista-pildora…

Date unos pocos minutos para ver este interesante video”

 

Anticoncepción hormonal y sumisión femenina, cómo nos quita nuestros Dones

“Lás píldoras anticonceptivas han sido el gran invento del #sistema y han hecho que la mujer se vuelva Hiperproductiva y le sirva al sistema.
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Que la mujer se olvide completamente de sus ciclos y deje su tiempo en manos del sistema en la rueda de producción, consumo e insatisfacción infinitas.
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Que pierda la libido y se vuelva insatisfecha e insegura de sí misma, para seguir consumiendo.
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Que abandone la intuición y la escucha interior para escuchar a otros antes que a sí misma.
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Que pierda lentamente su bio-ritmo generando desequilibrios en su cuerpo femenino para consumir más medicina.
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Que comience a temerle a sus cambios cíclicos, o sea a su naturaleza femenina para convencerse de que ser mujer no es normal, entonces siga insatisfecha, entonces siga consumiendo.
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Las Píldoras, han hecho que la mujer crea , erróneamente, que es responsable y libre de su sexualidad, creando, en verdad, mujeres que no se informan sobre su sexualidad, ni se interesan sobre el verdadero funcionamiento de su cuerpo, fertilidad y reproducción, dejando el poder de sí mismas en la medicalización de sus ciclos reproductivos.
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Las píldoras han llevado que el peso de la responsabilidad sobre la concepción y anti-concepción recaiga en la mujer, creando parejas y familias desequilibradas en cuanto a responsabilidades de concepción, nacimiento, crianza y educación.
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Han hecho que la mujer vaya perdiendo su instinto y olfato femenino para dejar de discernir sobre sus relaciones.
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Han hecho que la mujer crea que durante su menstruación debe seguir trabajando y seguir produciendo, aun cuando duela, aun cuando su naturaleza le está indicando que es tiempo de quietud y de retiro para renovarse.
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Han hecho que la mujer, una vez más, padezca su propia naturaleza, creyendo que lo natural es un síndrome y acepte medicalizarse.
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El sistema vive creando y vendiendo imágenes erróneas de mujeres satisfechas con su cuerpo, con su menstruación (mientras no se note y nadie se entere), con su sexualidad, sensualidad, con su maternidad, etc.

Cuando sabemos perfectamente que ni la maternidad, ni la sexualidad ni la percepción de nuestro propio cuerpo es siempre satisfactoria y lineal.
Eso es bien sabido por quienes crean los comerciales y los productos y también por quienes crean las medicinas.
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¡El miedo y la insatisfacción sobre la propia naturaleza femenina mueve millones!
Las mujeres, somos cíclicas, cambiantes.
Gracias a la menstruación todos estamos en este planeta.
Las hormonas nos vuelven intuitivas.
Las hormonas nos vuelven creativas.
Ser cambiantes nos hace discernir y apreciar la vida en múltiples percepciones para saber elegir lo que mejor nos conviene para nuestra evolución
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Ninguna mujer merece ni debería consumir píldoras anticonceptivas sin informarse adecuadamente de las consecuencias que esto tiene en su cuerpo.
Eso creo.”
Gracias a Conexión Matriz y El Camino Rubí por compartir sus sentires e investigaciones

Comparte y difunde a hombres y mujeres, es importante que toda persona lo sepa. La información nos hace libres, pues si elijo conociendo solo una parte, no estoy ejerciendo mi derecho de libertad.

Existen otros métodos respetuosos y saludables para gestionar tu fertilidad, conócelos y elije el más apropiado para ti.

 

 

 

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Programa Mujer Fértil

Mujer-fertil-con fechas

Cada día son más las mujeres que están teniendo dificultades al momento de querer gestar, este programa es para ellas.

Desde una perspectiva holística (teniendo en cuenta a la mujer en todas sus dimensiones: física, emocional, mental, anímico espiritual), tomando como base Sabidurías Ancestrales y Contemporáneas incorporando herramientas interdisciplinarias, en un ambiente íntimo, de confianza, respeto y contención, iniciamos un viaje de conocimiento y cuidado de la fertilidad femenina de manera consciente, haciendo todo lo que está en tu mano para poder gestar.

El programa se desarrolla a lo largo de 9 viernes de 18.30 a 21.30 hs:
20 y 27 de Abril
4, 18 y 26 de Mayo
1,15, 22 y 29 de Junio

Los cupos son limitados, será un grupo reducido logrando de esta manera una experiencia más profunda y efectiva.

Acá están los precios e inscripciones