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“La Menopausia es un avance evolutivo del pueblo de las mujeres”

Hoy comparto esta entrevista que realizò Trini de los Angeles a Marianna Garcìa Legar, Doña Loba.

Marianna nos cuenta algunos aspectos que a muchas jamàs nos contaron, ni en el colegio, ni en casa. No me enrollo màs, te dejo la entrevista,  el tiempo que ocupes en leerla, es una gran inversiòn.

– Tú hablas de la energía núbil ¿podrías explicarnos cómo es esta energía?
Núbil es una palabra que deberíamos incorporar a nuestro vocabulario para referirnos a la mujer que ya ha alcanzado la madurez sexual y puede tener hijos, sin tener que definirla necesariamente como “madre” ya que, sean o no madres, todas las mujeres atraviesan esa etapa.

La energía núbil está orientada hacia la reproducción, la cual es su razón de ser. Es la energía que domina la frecuencia vital biológica de toda mujer a partir de su primera menstruación. En esta frecuencia el 80% de su actividad biológica diaria está destinada a madurar un óvulo cada luna. Si ese óvulo no es fecundado será eliminado con la menstruación, que desechará toda esa sustancia que el cuerpo tomó de lo mejor de su propia energía vital acumulada en los riñones, las glándulas, el cerebro y la médula ósea.

El influjo energético núbil está administrado por el poder del ciclo sexual menstrual que, por su naturaleza lunar, es básicamente un influjo inconsciente que escapa al control de la voluntad. Mucho de lo que vivimos como atracción hacia el hombre tiene en realidad que ver con la energía núbil actuando en nosotras para lograr que nuestro cuerpo se reproduzca. En este sentido es interesante recordar a Simone de Beavouir, que define a la mujer núbil como persona “enajenada” de sus propios procesos biológicos reproductivos, los cuales no puede eludir. Como ella nos dice en su libro El Segundo Sexo: … el cuerpo de la mujer es presa de una vida terca y extraña que todos los meses hace y deshace en su interior una cuna; cada mes, una criatura se dispone a nacer y aborta en el derrumbamiento de los rojos encajes; la mujer, como el hombre, es su cuerpo: pero su cuerpo es también algo distinto de ella misma.”

Con o sin hijos todas las mujeres, nos guste o no, vivimos esos años bajo el influjo de la energía núbil que, guiada por el ciclo sexual menstrual y sus alternancias lunares, nos obliga durante más de treinta años a ovular y menstruar cada luna, sufriendo las subidas y bajadas de nuestro estado de ánimo y energía al ritmo que nos marca ese ciclo.

de la mata ovulando
Foto Kimber Beck

La mujer es la única mamífera que ovula cada mes y que, debido a la pérdida del estro o celo, está permanentemente receptiva sexualmente. ¿Cuál es la razón de que la naturaleza haya realizado este cambio en nosotras? Básicamente ocurrió para multiplicar las posibilidades de embarazo de nuestra especie y garantizar su supervivencia, ya que el embarazo y el parto en las humanas son procesos complejos, debido a los cambios que nuestra pelvis experimentó con la bipedestación y al crecimiento cerebral que agrandó el cráneo de nuestros bebés.

Por eso la naturaleza suprimió el celo o estro y puso a las mamíferas humanas en receptividad sexual permanente. Al mismo tiempo, nos vinculó muy profundamente con el ciclo lunar que, al ser más corto que el ciclo solar que domina los ciclos del resto de mamíferas, multiplica las posibilidades de fecundación. Esa es la razón de ser del ciclo sexual menstrual. El hecho de que lleve incluida en su nombre la palabra “sexual” no es casual y tiene muchísimas connotaciones que explican ciertos aspectos de la sexualidad femenina. También hay mucho que reflexionar en el hecho de nuestra permanente disponibilidad sexual, así como de las dimensiones energéticas y espirituales de la sexualidad a las que abrió las puertas este cambio.

Durante los años menstruales todas las hembras humanas, desde las primeras homínidas que se pusieron de pie y comenzaron a menstruar, hasta las mujeres actuales, hemos sustentado la continuidad de la familia humana ofrendado el 85% de nuestra fuerza vital en el altar de la energía núbil. Siendo conscientes de esto, algunas tradiciones indígenas como el pueblo lakota de América del Norte, consideraba a la mujer una guerrera, ya que mes a mes sangra por la vida de la tribu. Y también consideraban el sangrado femenino (tanto el menstrual como el del parto) como un sacrificio ritual, que eximía a la mujer de tener que participar en otros ritos sacrificiales como la Danza del Sol.

Antiguamente la menopausia era considerada una bendición por las mujeres. Nuestras bisabuelas y tatarabuelas tenían clarísimo que la desaparición del riesgo de embarazo y de la menstruación era un acontecimiento feliz. Ellas daban la bienvenida con alivio y alegría a esa liberación del mandato de la energía núbil, con todo el desgaste y zarandeo físico y emocional que conllevan sus ritmos lunares.

También es importante tener presente que nuestro cuerpo está diseñado para experimentar un embarazo cada 3 o 4 años aproximadamente, pero no para ovular 13 veces al año a lo largo de toda nuestra vida fértil. Este es otro tema, que sería largo de explicar en esta entrevista, pero quiero mencionarlo para remarcar la importancia fundamental de los rituales menstruales que ayudan a la mujer a sostener esta época núbil, de profunda entrega femenina. Los trabajos simbólicos de los rituales de ofrenda de la sangre menstrual a la Tierra ayudan a resignificar este período, y ofrecen a la mujer metáforas que pueden sustentarla y que la ayudan a sostener y dar sentido a la constante pérdida de energía que el sacrificio núbil conlleva.

– ¿Por qué te refieres a la menopausia como a un puente?
La menopausia es un tránsito crucial de nuestra vida. Un tiempo que debe ser aprovechado, y que es fácil malgastar si no lo comprendemos adecuadamente. Dura entre 13 y 15 años y, como si fuera un puente, nos lleva de la etapa núbil en la que bajo el influjo lunar ovulamos y podemos tener hijos, a la etapa del climaterio en la que nuestro cuerpo se moverá en una frecuencia que ya nada tendrá que ver con la energía materna y el influjo lunar. Climaterio es una palabra de origen griego que significa escalón o peldaño.

Esa metamorfosis es similar a la de la oruga que se transforma en mariposa, y que, siendo el mismo ser, acaba siendo otro completamente distinto. La oruga es ciega, no tiene órganos sexuales ni reproductores, come hojas y se arrastra. La mariposa puede ver, se reproduce sexualmente, liba néctar y puede volar. Del mismo modo, la mujer núbil va a transformarse en la mujer climatérica, un ser nuevo que, siendo ella misma, será también otra completamente distinta de la que fue. Cuando lleguemos al otro lado del puente, nos estaremos adentrando en el territorio de la sabiduría de la anciana. Eso ocurrirá alrededor de los 62 años, época en la cual la Abuela Margarita, anciana sabia mexicana, dice que las mujeres nos volvemos oro molido.

La menopausia no nos inicia en el camino de la anciana sabia, sino en el territorio de la libertad y el gozo de ser una misma. Algunas mujeres temen hacer su iniciación a la menopausia porque creen que las va a envejecer, cuando en realidad las va a ayuda a tomar consciencia de cómo aprovechar el tiempo de vigor que aún les queda por delante. Por eso, cuanto antes haga una mujer su iniciación a la menopausia, mejor será para ella.

– ¿Qué puede aprovechar una mujer su menopausia?
Menopausia significa exactamente “última menstruación”, y es importante recordarlo para entender que la menopausia es al climaterio, lo que la primera menstruación es a la adolescencia. La primera y la última sangre son dos hitos puntuales similares, que nos informan de que el proceso de metamorfosis que se estaba gestando en nuestro cuerpo ya ha avanzado lo suficiente como para poder manifestarse exteriormente, indicándonos que ya no hay vuelta atrás. La metamorfosis ha comenzado, y su evolución será ineludible durante los próximos 13 años.

A la púber se la denomina adolescente porque, durante su metamorfosis, adolece de identidad propia. Ya no es una niña, pero aún no es una mujer. Está atravesando el puente entre la infancia y la madurez sexual completa de la mujer en la que se transformará. La mujer que experimenta su última sangre vive una realidad análoga. Durante esos años, muchas veces se encontrará adoleciendo de identidad propia. Ya no será la que acostumbraba a ser, pero aún le faltará camino para encarnar la mujer en la que va a transformarse.

La mujer completa su ciclo de madurez sexual con el tránsito de la menopausia, en el que deja de sangrar. A partir de ahora ella contará durante unos años con una ingente cantidad de energía, que se dirigirá por sí sola hacia aquello donde la mujer ponga su foco con la intención de realizarlo. Madre naturaleza nos libera de la atadura de la energía núbil cuando, aunque ya maduras, somos aún jóvenes y aún conservamos un cuerpo vigoroso que puede aprovechar el enorme caudal del poder menopáusico que ahora vamos a recibir.

La menopausia no es una carencia o una enfermedad, es ni más ni menos que un avance evolutivo privilegio del pueblo de las mujeres, y desde esta perspectiva ha de ser celebrada y honrada. En su origen, se cree que la menopausia apareció para que hubiera más mujeres disponibles para cuidar a las criaturas concebidas. Eran una ayuda imprescindible para las madres, en el duro contexto de vida de los pueblos cazadores recolectores. Mujeres que ya no concebían, pero que disponían de la fuerza y la experiencia necesaria para ayudar a las que sí lo hacían. Actualmente, esa necesidad ha perdido vigencia, por eso la mujer del tercer milenio puede utilizar ese tiempo para completarse a sí misma y contribuir con su sabiduría a su comunidad de pertenencia.

Cuando llega la última sangre, la mujer ya casi no madura ovocitos, pero su cuerpo aún podría gestar un bebé. La mujer debe aprovechar esta capacidad de gestación que aún alberga orientándola hacia sí misma, para iniciar su propia gestación y evolucionar hacia un estado de libertad interior y sabiduría que la llevará a experimentar una nueva dimensión de sí misma. Con ese fin el cuerpo ha detenido la capacidad reproductiva y la ha librado del desgaste de la ovulación y la menstruación mensuales, y para eso su fuerza vital ahora es retenida en su interior.

Liberar y recuperar toda esa energía para una misma, en un momento vital en que la mujer es madura, pero aún conserva su vigor, es una experiencia formidable para la mujer iniciada que ha despertado su consciencia, conoce los trabajos que debe realizar en ese momento y asume la responsabilidad de llevarlos a cabo. Por eso, cuando oigo hablar de “maspausa”, como nombre simbólico para resignificar la menopausia, no puedo estar de acuerdo. Mi menopausia fue una época maravillosa en la que pude realizar trabajos ingentes (como traer a España al Consejo de las 13 abuelas indígenas, por ejemplo), ya que dispuse de una enorme energía. En esa época me liberé de la cadena del influjo núbil que nos ata energéticamente al hombre y a las crías, y pude dar lo mejor de mí enfocándome completamente en mi activismo espiritual, gracias a la fuerza que dejar de sangrar me otorgó. A la vez, he sido testigo de este florecimiento femenino menopáusico en todas mis hermanas de camino, así como también lo vi en la menopausia de mi propia madre que, sabiamente, definía la década de la cincuentena como el mejor período de la vida de la mujer.

Por eso creo que no es “maspausa” lo que toca durante la menopausia. Por el contrario, ahora es el momento de bailar un buen mambo, porque aún no eres vieja hermana, y toda esa sangre que ya no sangras, te siembra por dentro creando nueva vida en ti y para ti. Si aprovechas adecuadamente estos años, completas tu iniciación y no te pierdes por el camino; si trabajas en profundidad las enseñanzas que la menopausia trae consigo, tu climaterio promete ser fantástico.

Son enormes las implicaciones de darte cuenta de que ya no necesitas sangrar más… La herida se cerró y ya no sangra más, compañera… Al fin cicatrizó y selló la época de tu servicio a esa energía núbil que, afortunadamente, se marcha definitivamente de tu vida porque AHORA TE TOCA A TI.

En este momento se debe recapitular lo vivido y hacer el duelo por lo que ya no volverá. Soltar lo que ya no corresponde. Completar lo que quedó incompleto o pendiente. Llenar las alforjas con aquello que sí te será útil y partir, para luego quemar las naves con gozo y habitar definitivamente en la Tierra de las que ya no necesitan sangrar.

¿Qué es una iniciación de menopausia?
Nuestra tradición originaria europea pre patriarcal no practicaba ninguna religión, pero se reunía en celebración cíclica al ritmo de las fiestas de la Tierra, cuyo ciclo consideraba sagrado. Siguiendo los ritmos de la naturaleza, nuestros ancestros pudieron observar su analogía con nuestro ciclo vital y sus variaciones a través de las edades de nuestra vida.

Nosotros hemos perdido nuestra tradición originaria y, con esa pérdida, olvidamos la importancia de los ritos de paso iniciáticos de la familia humana, que pueden ayudarnos en el camino de la vida, y que no es casual que sean comunes a todos los pueblos del planeta que han vivido en comunión con la naturaleza. Sin embargo, desde hace ya varias décadas, algunas personas estamos trabajando en su recuperación en la sociedad occidental. En el caso de las mujeres, las iniciaciones más importantes se encuentran en los ritos de paso de la sangre femenina, como bien enseña Myriam Wigutov, maestra de los misterios de la sangre, que señala en su libro La Rueda Púrpura el rito de paso de la menopausia como la culminación de esas iniciaciones.

Comencé a realizar iniciaciones de menopausia en 1999. Pasados todos estos años, el trabajo se ha ido puliendo y mejorando y hemos tenido bellas experiencias, que han sido de gran utilidad para las mujeres participantes.

La iniciación es un proceso de retiro de cuatro días, en los cuales trabajamos en fusión con la naturaleza utilizando la creación de belleza y el arte ceremonial. Con estas herramientas construimos un portal físico y energético que, al atravesarlo, nos ayuda a soltar los lastres que nos atan al pasado y nos enseña a aprovechar las oportunidades de la nueva etapa vital que se abre ante nosotras. Es un espacio para celebrar entre iguales este momento crucial de nuestras vidas. Lo hacemos en un lugar hermoso y de un modo inolvidable que podamos atesorar en nuestra memoria y que nos ayude a enorgullecernos de ser quien somos en este momento vital.

Todo este trabajo, por un lado, resignifica la menopausia, nos recuerda su sentido y la sitúa en un lugar comunal de honor, que derrumba las ideas negativas que la sociedad actual ha creado en torno a ella. Por otro lado, esto se acompaña de un trabajo circular en el cual cada mujer puede hacer su propia recapitulación vital, lo que le permite regresar a su vida cotidiana con un mapa personal de lo que cada una tiene que trabajar para transitar libre de lastres el puente de la menopausia.

Los efectos de una iniciación de menopausia no pueden ser relatados, porque son experiencia y vivencia pura, y las palabras no pueden expresar su belleza y el cambio que produce en nosotras. Es como si nuestro cuerpo y nuestra energía recordaran algo que fue olvidado hace ya cientos, quizá miles de años… y como tenemos gran sed de símbolos y de ritos que puedan sustentar nuestros ciclos vitales, enseguida sentimos que ese espacio y ese tiempo ceremonial que entre todas creamos, es como un hogar al que anhelábamos intensamente retornar y al cual, finalmente, hemos llegado.

 

Marianna es pionera en el trabajo del despertar femenino y la espiritualidad de la Diosa en España, creadora de  Arboleda de Gaia y ha publicado el libro “Rueda de Izpania,  Fiestas de la Tierra y Espiritualidad Matrística en la Península Ibérica”.

Aquì  encontràs informaciòn sobre el trabajo de Marianna.

Me queda un tiempo para iniciar este proceso hacia la plenitud, leo las palabras de Marianna y siento que serà un proceso hermoso.

 

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Reflexiones sobre curar, sanar

Al leer o escuchar la palabra sanaciòn muchas personas piensan (hace años desde mi desconocimiento yo tambièn) que se va tomar una o unas pocas sesiones y “todo se va a solucionar”, por lo general, esto esta muy lejos de la realidad.

Cuando estamos viviendo una enfermedad o molestia, se activan las alarmas y entramos en una busqueda casi insaciable de la curaciòn, entrando en una lucha interna, de rehusar lo que se esta viviendo y buscar alguien o algo que nos ayude a estar bien, a quitarnos el dolor, el sufrimiento, una pastilla màgica que nos saque de esta situaciòn para volver a la normalidad.

Incluso el entorno cuando se le comenta,  tiende a dar ánimos (ante la obvia, o no tan obvia incomodidad de tener a alguien sufriente al frente), a decir que todo se va a solucionar y/o darnos un sin fin de consejos y tratamientos de toda ìndole,  de esta manera nos quedamos sin poder compartir temores, angustias, miedos.

He buscado el origen etimològico de la palabra curar, proviene del latin, significaba “cuidar” , entonces la palabra curaciòn seria la acciòn e cuidar.

¿y si la enfermedad es una invitaciòn a cuidarnos, a sentirnos, a rehacernos? ¿y si nos revisamos, revisamos nuestros hàbitos y comenzamos a hacer lo que realmente nos hace bien? ¿y si tomamos las riendas de nuestras vidas?

Cuando estàs enferma o te sientes mal que prefieres ¿aliviar la molestia momentáneamente o ir al meollo de la cuestiòn?

Gracias a las medicinas, alòpatas y tradicionales, podemos aliviar muchos sìntomas, hay muchos recursos para ayudarnos en el proceso, màs la cura-acciòn es personal.

¿Y si la curaciòn consiste en aceptar la nueva condiciòn y aprender a vivir de una nueva manera?

¿Cambiamos curaciòn por sanacion? sanaciòn = sana-acciòn

En consulta, cuando asisten con patologìas, yo no curo ni sano, acompaño en el proceso que estàn viviendo, acompaño e invito a explorar, a explorarse, fomentando hábitos de cuidado, entregando recursos para ello.

P.D. Desconozco la autorìa de la imagen, si alguien lo sabe, agradezco me lo diga.

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¿”Pastilla màgica” vs Ser y Sentir?

Hoy comparto este texto que encontré navegando por las redes sociales. Puede que las palabras patriarcado o capitalismo te produzcan cierto rechazo, puede que pienses ya están las feministas o las comunistas con sus paranoias; por favor que eso no te aleje del verdadero mensaje que trae este texto, estamos viviendo una realidad que es antinatural.

Tenemos un montón de adelantos que nos hacen la vida más cómoda, y agradezco por ello, pero vivimos un ritmo de vida que nos esta enfermando, queramos o no, nos guste o no, no somos maquinas, nuestro cuerpo necesita descanso, necesita sentir, necesitamos Ser, salir de la anestesia y el automatismo.

El tema de la sobre-estrogenización es bien amplio, una de sus características, es que nos mantiene con un hálito de esperanza, pero de esa esperanza ingenua y dañina que nos deja sin voluntad para el cambio y así nos mantenemos llevando una vida extremadamente acelerada, viviendo una vida que no queremos vivir, soñando con un futuro mejor, consolándonos con que ya pasará, no hay mal que dure 100 años. 

Cuando el cuerpo comienza a expresarse a través de un malestar…. pastillita que me ayude a no sentir y continuar tirando p`lante…. y asi el malestar se agrava y crece, porque estamos ignorando nuestra naturaleza y la sabiduría innata de nuestro cuerpo.

Cuando vienen las mujeres a consulta ya sea por irregularidad menstrual, amenorrea, miomas, parte del protocolo suele ser una desintoxicación para eliminar disruptores endocrinos (por lo general sobre estrogenización).

Este detox es un detox profundo de alimentos, también de pensamientos. hábitos, emociones… a veces incluso hasta relaciones de toda índole.

Es un proceso para personas que realmente quieren dejar de tomar la “pastilla mágica” de la anestesia y tomar las riendas de su vida, fácil no es, tampoco imposible.

Aprovecho para decir a cada una de las mujeres que acompaño o he acompañado, que las admiro  y las honro, así como a cada persona que decide dejar de vivir anestesiada y hacerse cargo de su vida.

Bueno acá las dejo el texto que encontré:

“Sociedad estrogénica. De hormonas, miomas y otras patriarcadas”.

Estrés, comida rápida, tabaco, tráfico insoportable, fines de semana de infarto, uso intensivo del teléfono móvil, presencia en las redes sociales 24/7, maquillaje, ibuprofeno para ir tirando, reuniones tensas, exigencias familiares, más estrés, más ansiedad, más comida basura y más ibuprofeno.

O lo que es lo mismo: estrógenos artificiales por doquier.

La sociedad patriarcal y capitalista en la que vivimos intercede en nuestra química corporal tanto como lo hace en nuestros procesos de socialización y ya es hora de que vayamos evidenciando estas relaciones de poder para cortar los lazos cuanto antes.

Todas las personas tenemos en mayor o menor medida estrógenos en nuestro cuerpo. Los estrógenos son parte de nuestra química corporal, es decir necesarios para tener salud, en su justa medida y a su debido tiempo vital, claro. Sin embargo, vivimos en un mundo que “produce” estrógenos a mansalva, ya sea en estilos de vida, alimentación, relaciones sociales y afectivas, etc. Cuando nuestro cuerpo cíclico no puede sostener este nivel de estrógenos procedentes del mundo exterior, entonces aparecen los problemas que, a su vez llevan a otros problemas. Por ejemplo, altos niveles de estrés conducen a desequilibrios hormonales que se traducen en problemas menstruales como la amenorrea o la dismenorrea y es simplemente porque no paramos cuando nuestro cuerpo lo necesita, pero tampoco nos dejan parar. Es un vaivén de relaciones entre la persona y sus hormonas y la sociedad y sus exigencias estrogénicas.

Definiremos “sociedad estrogénica” como: mundo que produce relaciones sociales, afectivas y laborales basadas en la rapidez, la superficialidad y la competencia; que produce estilos de vida nocivos para la salud y que se basa en prácticas tóxicas para el entorno y el medioambiente. La sociedad estrogénica es el resultado de la combinación de todo esto con nuestra química corporal y la posición que ocupa cada persona en la estructura social, que se involucra en este entramado por pura supervivencia a corto plazo y con consecuencias -negativas- para la salud hormonal de las mujeres y personas de identidades no normativas.

La sociedad estrogénica opera de la siguiente manera: producir grandes cantidades de violencia sobre nuestra química corporal es igual a generar fuertes relaciones de dependencia de la industria médica-farmacéutica a la que, seguramente, tarde o temprano acudamos aquejadas de un problema menstrual, un poco de ansiedad o un cáncer. Nuestros cuerpos en bandeja de plata.

Y, como en todos los sistemas de opresión, la violencia que ejerce la sociedad estrogénica no afecta a todas las personas por igual, de tal forma que, el hecho de menstruar se puede convertir en un factor de exclusión social.

Este tipo de sociedad, la del consumo frenético de productos estrogénicos (en el sentido más amplio de la palabra producto), se nutre de los más básicos postulados del capitalismo y el patriarcado. Ninguna sucia estrategia de poder que no conozcamos ya, salvo el hecho en sí de visibilizar en el mapa de las dañificadas a los cuerpos más vulnerables a su terrorismo estrogénico. Es algo así como decirle al sistema: “oye, tus productos afectan a mi química corporal por el hecho de ser este cuerpo”.

¿Qué cuerpo? Un cuerpo cíclico o un cuerpo que ha sido cíclico.

Es posible que ya hayas escuchado que los miomas son fruto de la creatividad enquistada o que la endometriosis es la enfermedad de la competencia. Estas no son afirmaciones seudocientíficas o producto de nuevos paradigmas que buscan enriquecerse a costa de la desesperación de personas enfermas. Realmente, la relación entre emociones y salud es más antigua que cualquier ciencia occidental. La Medicina China hace miles de años ya sabía cuál era la causa emocional que enferma cada órgano. Sólo hay que observar. Pero este mundo va tan rápido que no tenemos tiempo para eso y, en su lugar, dejamos que “otros” observen por nosotras.

Amputar las emociones de nuestro cuerpo es otra de las características de esta sociedad estrogénica. Todo se reduce a no sentir: no sentir el parto, no sentir la regla, no sentir ira, no sentir rabia. Para eso, hay pastillas de todo tipo: las que se ingieren por la boca con un vaso de agua y las que te tragas de manera simbólica en esta nuestra sociedad estrogénica. Parece que no sentir es la solución a todos los males, pero no es así. Está comprobado* que cuando empezamos a sentir, es decir, empezamos a tener orgasmos con nosotras mismas, rompemos relaciones tóxicas, hacemos terapia… es cuando los quistes se disuelven y las menstruaciones vuelven.

Raquel Lucas
de Pikara Magazine

Imagen Bara Vavrova

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Un recordatorio

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“Ancestralmente se sabe que la naturaleza de nuestro Útero, la Luna y la Madre Tierra son las mismas, son cíclicas.

Si una Mujer hace conciencia de este conocimiento, es suficiente para tener acceso a un poder ilimitado.
Pero no hablamos del poder para dominar al mundo o someter a otros a su voluntad.
Más bien hablamos del poder para ser soberana de ella misma.
Hablamos del poder para gestar y parir su propia realidad, porque amorosa acepta el flujo natural de su ciclicidad.

El ciclo de la siembra, para enfocar una visión. (Menstruación-Luna Nueva-Invierno)
El ciclo de la maduración, para aterrizar esa visión. (Pre Ovulación-Luna Creciente-Primavera)
El ciclo de la cosecha, para recoger y celebrar los logros. (Ovulación-Luna Llena-Verano)
El ciclo de la recapitulación, para asentar lo experimentado y prepararse para una nueva siembra. (Pre Menstruación-Luna Menguante-Otoño)
Y así infinitamente hasta el final de los tiempos…

El día que cada Mujer comprenda desde su corazón esta sabiduría, comenzará a ser paciente y amorosa con ella misma.
Porque la naturaleza nunca se equivoca, ser Mujer es la forma exquisitamente humana, en que los ciclos de la vida se evidencian.

Ser Mujer es una bendición!!!”                                     

Ollin Mazatzin Emekauko

Ayer encontré este texto navegando por las redes sociales, lo guarde para compartirlo hoy con ustedes, pues me recordó el porqué hoy día me dedico a lo queme dedico profesionalmente y del corazón.

Conocer mi cualidad cíclica cambió mi vida, como muchas mujeres, me cargaba menstruar,a veces envidiaba a los hombres por no tener “la mancha” mes a mes.

Desde hace años, honro mi sa(n)grado menstrual, sé que es parte de un ciclo, soy consciente de los regalos que me brinda, las potencialidades que me trae (el ciclo ovárico en sí); si siento molestias o dolores en lugar de renegar ahora puedo parar y entender lo que mi cuerpo me está diciendo, darle cariño y tratarle con amor; si ando con humor de perros y no me aguanto ni yo, en lugar de “odiarme u odiar al mundo”, pongo atención, hay un mensaje importante en este estado de ánimo tan desafiante de transitar.

Una de las labores que realizo es Educación Menstrual, para que cada día más mujeres conozcamos nuestra naturaleza cíclica, las diferentes formas en que se puede manifestar y así nos podamos aceptar y amar.

Amor y aceptación de ti hacia ti

 

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El Cuidado de Una Misma

Todas las personas estamos muy influenciadas por la familia, la sociedad y la cultura en la que nos hemos desarrollado, se nos inculcan hábitos y deberes que muchos de ellos van enfocados en dar el gusto a nuestro entorno, pasando a llevar muchas veces lo que realmente necesitamos y anhelamos.

Por lo general esto toma mayor fuerza aún en las mujeres, nos suelen educar para criar y “sacrificarnos” por pareja, familia, descendencia dando casi igual nuestras necesidades reales; se ha ultra valorado (por suerte esto está comenzando a cambiar) la mujer abnegada que da todo  por el resto.

Las mujeres somos como la Tierra, somos Tierra; si la Tierra está sometida a cultivos intensivos, si se la explota al máximo, sus recursos se agotan y para producir necesitará estar constantemente llena de abonos externos, aún con, estos la tierra quedará yerma.

Muchas mujeres dan, dan, dan, dan, se postergan continuamente (es lo que las han dicho que deben hacer y uno de los valores máximos de ser mujer), nutren a su entorno, se olvidan de si mismas, no escuchan sus necesidades… Con el tiempo se empieza a sentir fatigada, agotada, sin motivación, tal vez hasta irritable y con dolores físicos de origen indefinido o no tanto (acá todo el cuerpo y el ser gritando para ser escuchado), entonces se va al médico y la llenan de abonos (ansiolíticos, analgésicos, pastillas para dormir, para despertar y un posible largo etcétera).

Esta mujer, esta Tierra que en su día fue fértil, llena de vida y vitalidad se ha ido agotando, lo bueno es que puede recuperarse, recuperarse a sí misma, su vitalidad, su motivación, alegría y bienestar.

La humanidad estamos directamente influenciadas por los movimientos cósmicos y podemos aprovechar estas energías en nuestra vida. Una de estas influencias viene dada por las fases lunares y por la constelación que esté transitando la luna (no soy astróloga, es un tema que me interesa y a veces leo artículos o veo vídeos de algunas astrólogas que lo explican de forma muy cercana, aunque sí soy conocedora de las influencias lunares).

Estamos en fase de luna menguante, momento ideal para limpiar, depurar y cambiar hábitos nocivos incorporando hábitos de autocuidado y amor.

Encontré hoy este escrito por ahí y quise compartir estas semillas de amor, para que cada día nos escuchemos un poquito o un muchito más, en el camino de nuestro bienestar.

“La idea de darnos a nosotras mismas lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotras mismas. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotras y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir.

La aprendemos a través de la práctica cotidiana.

Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotras mismas: ¿Qué necesito hacer para cuidar de mí misma hoy, o en este momento?

¿Qué necesito y qué quiero hacer?

¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad?

¿Estoy atrapada en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí?

Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí misma.

¿Me siento ansiosa y preocupada por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.

¿Me siento abrumada, fuera de control? ¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.

¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.

No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotras tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí misma? Luego, necesitamos escuchar la respuesta.

Cuidar de una misma no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

Hoy me concentraré en cuidar de mí misma. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso.”

Melody Beattie~

 

 

 

 

 

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Mujer Exitosa y Feliz

Hola Mujeres, hace tiempo que no escribo. Desde una mente lineal, dirigida a la producción incesante, la explotación de los recursos y enfocada en la “ganancia”,  debiera estar escribiendo mínimo una vez por semana para mantener contacto, interés y esas cosas.
La verdad, no puedo, soy cíclica y constantemente cambiante, mi mente y todo mi Ser danza con los flujos de la vida y no siempre estoy inspirada para poder dedicarte unas palabras.
Hace un rato leí  una frase de Yogi Bhajan y me inspiró para compartir algo con ustedes que ronda mi cabeza hace mucho tiempo. Por cierto la frase hablaba en masculino, me he permitido cambiarla para dirigirme a ti, a vosotras, a nosotras.

“Has nacido para expandirte, para elevarte, para ser brillante, para ser hermosa, plena y bendecida. Es tu facultad natural. Irradia brillantez. Debes conocerte a ti misma y ver más allá de ti. No hay diferencia entre tú y DIOS, es cuestión de calibre. Haz que tu calibre sea más brillante y más grande”.

Y. Bhajan.

Nos hablan mucho de la mujer exitosa, empoderada, independiente, líder, de conquistar espacios (se me ponen los pelos de punta con la palabra conquistar, la siento invasora, irrespetuosa y violenta, por la historia de la humanidad claro),  etc.
Conozco muchas mujeres “exitosas” en la vida, han logrado todo o gran parte de lo que nos han dicho que hemos de tener en la vida para ser feliz, más en el fondo de sí mismas hay una insatisfacción proveniente (inconscientemente) de una falta de aceptación a su naturaleza, realmente no son felices ni plenas.
Para sentirte plena en todos los aspectos de tu vida, es necesario que te conozcas y te aceptes desde tu naturaleza primigenia (por decirlo de alguna manera).
Hemos nacido con útero y esto condiciona nuestra forma de sentir y vivir la vida: pensamientos, sentimientos, emociones, acciones, sexualidad y cada aspecto de nuestro ser será diferente según en que fase o proceso vital estemos (antes de la menarquia, cada fase del ciclo ovárico, gestación, pos parto, maternaje, climaterio, plenipausia.
Es de vital importancia conocer y reconciliarse con el útero, con sus cualidades y sus ciclos, con menstruar, con nuestro vientre abultado, con nuestro ser Mujer; no con lo que nos ha vendido la cultura y los medios, si no con el Ser Mujer de verdad (te invito a que lo explores en ti misma, pues más allá de ciertas características generales, tu Ser Mujer es único y exclusivo tuyo)
Conocer las características de cada ciclo vital femenino ha transformado mi vida, cada vez que comparto estos saberes en talleres, cursos y/o acompañamientos personalizados, observo como la vida de las mujeres se va transformando…. comienzan a aceptarse con sus vaivenes, sus balancines emocionales, sus constantes cambios anímicos, psíquicos, espirituales y energéticos …. se elevan, se expanden y brillan.
Arte Chanel Baran
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La normalización del “Síndrome Premenstrual”

 

conocete mujer

“En occidente, los síntomas que se identifican con el comienzo del Agua Celestial (menstruación), como hinchazón, dismenorrea, ganas de llorar, etc., reciben el nombre de síndrome premenstrual (SPM). Nunca había oído hablar del SPM hasta que llegué a Canadá. Me sorprendía cuando me enteré de que las manifestaciones físicas y emocionales de los desequilibrios corporales habían sido etiquetadas como un síndrome y que se asociaban negativamente con el Agua Celestial. Al poner un nombre a estas expresiones de desarmonía, nuestro malestar, dolor y sufrimiento psicológico se podían abordar claramente -casi pasar por alto-, atribuyéndolos a nuestros síntomas SPM. Me quedó muy claro que en occidente, este momento tan significativo en la vida de una mujer se consideraba un estorbo y una fuente de malestar.”

Este es un extracto del libro que estoy leyendo, lo comparto con ustedes para que reflexionemos juntas.

Como escribe Xiaolna Zhao en este extracto, al poner un nombre a estas expresiones de nuestro cuerpo, se pasa por alto realmente el origen de todo ello: al definirlo, una parte de la psiquis “entiende” que está pasando y nos quedamos tranquilas tomando los medicamentos que nos han recetado y listo, drogadas de por vida (al menos la etapa fértil), silenciando lo que nuestro cuerpo nos quiere comunicar a través de estos malestares.

Sí, acallando el cuerpo; cuando hay algún tipo de desarmonía, cuando estamos viviendo de una forma poco amable para nosotras, ya sea con relaciones tóxicas (de pareja, laborales, familiares, sociales), hábitos de vida poco saludables, una vida impuesta …. introyectos ajenos, negando aspectos de nuestro ser, silenciando emociones y/o un importante etcétera, nuestro cuerpo nos lo comunica, no para que acallemos el síntoma, sino para brindarnos la oportunidad de escucharlo, entenderlo, hacer los cambios pertinentes, hacernos cargo y tomar la responsabilidad  (habilidad de responder) para  nuestro bienestar.

Mujeres, nos han hecho creer que menstruar es sucio, feo, malo, vergonzoso, que duele, que es normal días antes estar “insoportable”, que es normal tener coágulos, que los senos se inflamen…  deja que te diga que esto es todo una Gran Mentira, es tu cuerpo que quiere lo mejor para tí y te esta pidiendo tomar las riendas de tu vida.

Normalizando todo esto, han quitado importancia y banalizado todo lo que las mujeres vivimos, por ejemplo si nos quejamos es porque estamos premenstruales, somos unas histéricas o no nos han dado buen sexo, quitando importancia así a un malestar, una inconformidad con algún aspecto de nuestra vida y así nos tratan de mantener en ese mismo lugar de sumisión, donde nuestra voz no se escucha, bueno sí, a veces, cuando puede ser útil y productivo al resto.

Si tienes alguno de estos síntomas o cualquier otro que no haya nombrado, busca el acompañamiento terapéutico apropiado para ayudar a decodificar los mensajes de tu cuerpo y mejorar tu vida.

Con esto no quiero decir que no se tomen medicamentos, muchas veces son necesarios y nos ayudan en determinados momentos, pero por favor, hazte cargo de lo que tu cuerpo te dice, es una oportunidad para vivir en todo tu esplendor.