Autoestima Femenina, Bienestar Femenino, Energía Femenina

Qué tal si me perdono

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma:

 ¡ya está bueno de ser tan dura! Lo mejor es que te perdones.

Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces…

Me perdono por hacerme pedazos para completar a otras personas…

Me perdono por no tener tiempo para mí…

Me perdono por no hacerme caso y tropezar con el mimo obstáculo una y mil veces…

Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad…

Me perdono por haber hablado de más…

Me perdono por haberme callado…

Me perdono por confundir resignación con tolerancia…

Me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más…

Me perdono por mentirme…

Me perdono por no verme al espejo más seguido…

Me perdono por no ser más amable conmigo misma…

Me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia…

Me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mi…

Me perdono por no encajar en un molde…

Me perdono por tratar de encajar en un molde…

Me perdono por no permitirme muchas cosas…

Me perdono por no disfrutar de otras tantas…

Me perdono por no valorar los momentos que valen y darme cuenta muy tarde…

Me dije a misma: debemos aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo ¡a perdonar!

Debemos hacer frente común al mundo, simplemente es el mundo y la gente es la gente, con todas sus características, “a veces buenas a veces malas”.

Sucede y puedo tomarlo como una oportunidad de cuidarme, de priorizar mi bienestar, de hacerme caso, de ser amable conmigo misma,…

¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara mis errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir una punzada con un recuerdo cruzando la mente.

¿Y si perdono mis errores y mi pasado? Sí, me perdono, me acepto, me acomodo las partes y reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme.

¡Sí, me perdono para empezar a vivir!

Le dije a mi niña interior: necesito tu ímpetu, tu espontaneidad, tu complicidad, tu ternura, tu capacidad de estar en el ahora. Yo te apapacho, yo te abrazo, yo te cuido. Pongamos fin a los reproches, abracemos el amor y el perdón.

Y así empezamos a vivir

Texto original RGSL, adaptaciones SGM

 

1 comentario en “Qué tal si me perdono”

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